miércoles, 20 de diciembre de 2006

Enhorabuena a todos, ha quedado de miedo.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Carlos ha mandado un mail, diciendo que deberíamos grabar a gente comprando el periódico por la mañana y preguntar a algún quiosquero por lo de las revistas con el código de barras ese que pasa al móvil el anuncio.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Entrevista Fernando González Mesones (MyAlert)

La entrevista se realizó en las oficinas de Myaleret.com, en el Parque Empresarial San Fernando. Se trata de un lugar que se acerca mucho al concepto de ciudad empresa, y da la sensación de que todo es automático.

La oficina es un espacio abierto y sin paredes y acristalado. Sin embargo la entrevista fue en una sala de reuniones con una gran imagen del logotipo de uno de sus productos: Blinko

Joven repeinado y con la camisa abrochada hasta arriba. También las mangas a pesar del calor de la calefacción y muy preocupado de la imagen y en la importancia de "tener tarjetas de visita".

Los nervios iniciales de no tener la situación controlada y no saber qué se le va a preguntar los sustituyó por una forzada gesticulación con brazos y manos (fruto del entusiasmo), para remarcar los puntos que quería destacar y que consideraba más importantes.

En todo momento se mostró muy amable y predispuesto a colaborar con lo que pudiese.
Por cierto, "su libro se vende en la FNAC".

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Entrevista con Siscu

La entrevista fue en un edificio de una calle cara de Barcelona. Tiempo/BBDO ocupa al menos 5 de las ocho plantas del edificio con lo que ya se acerca mucho a un holding empresarial. Orbital está en la cuarta, una escuela de publicidad en la séptima. Siscu me recibe en la sexta. Allí hay una sala de espera en la que un pequeño televisor incrustado elegantemente en el mueble, emite distintas campañas de la agencia. Todo el suelo es de maqueta y los muebles son modernos, de madera clarita. Las oficinas tienen paredes de cristal y de decoración bastante desenfadada.
Siscu es un tipo bastante serio, llevaba una camisa de rayas de colores, por fuera, y un pantalón de tela y unos zapatos tipo Camper, aunque no identifiqué la marca. No llevaba ni reloj ni trajo consigo su teléfono... La sala estaba rodeada de gente que iba y venía, con paredes de cristal y llena de libros de publicidad y algo que parecían dossieres de campañas pasadas.

Entrevista a Lluís Bassat

Quedamos en llamar a su ayudante para concertar una cita el martes. Llamamos durante todo el lunes y el martes por la mañana. Ya nos había dicho Moliné que es que el lunes era su 65 cumpleaños, por lo que entrevistarle, aunque dijo que no había problema, iba a ser difícil. Hasta la una y media no conseguimos hablar con su ayudante: muchos de sus invitados siguen en Barcelona y además tiene reunión del Consejo de Dirección. Si tiene un rato libre nos llama. De todas formas va a ir a Madrid en breve. Si no, siempre podemos hablar con él por teléfono. Le digo que le felicite de nuestra parte y que estamos en contacto para cuando venga o para hacer la entrevista por teléfono.
Total, que la última tarde en Barcelona nos queda libre. Javi se cabrea. Yo me alegro. No hemos tenido una tarde libre en todo el año, hace un tiempo primaveral, hay gente incluso que se baña en la Barceloneta y llevamos dos días de madrugones. Turismo, paseíto, comer tranquilamente, ver los monumentos que campan por Barcelona y, por una vez, a vivir que son dos días.

Entrevista a Marçel Moliné

Martes por la mañana, su casa está a dos paradas de metro del hotel, en la ciudad olímpica. Es un sexto piso desde el que se ve el mar como si estuviera al lado. Bueno, de hecho lo está. Tengo que cerrar la ventana porque se oyen las olas, la brisa y algún autobús que pasa. Está todo desordenado: estoy de mudanza, trayendo todos los papeles de otro piso. Efectivamente carpetas y más carpetas de archivador apenas dejan sitio en el enorme sofá en el que nos sentamos. Es un salón muy espacioso, con mesa de reuniones (¿mesa comedor?) redonda y un balcón enorme. Media pared es la cristalera que da al balcón.
Él es agradable, casi diría venerable (aunque creo que no le gustaría). Bajito, de pelo blanco y barba tupida y blanca también. Gafas y camiseta. Habla muy pausado, con un marcado acento catalán. A veces le cuesta buscar una palabra. A veces suelta un “de puta madre” o “está muy jodido” que no le pegan nada.
Le tengo más de una hora, pero es que se enrolla mucho en las respuestas. Se muestra muy interesado en nuestro trabajo y nos pide que se lo mandemos cuando esté hecho. ¿Con quién estáis hablando? Le digo algunos, y que esta tarde hablaremos con Bassat. “Uh, si Bassat estuvo ayer de cumpleaños, 65, con más de mil invitados... y concierto de Serrat durante la cena, así que le vi ayer, estuvo muy bien”.

Entrevista a Allan Batievsky y Toni Segarra

Llegamos a Calatrava 71 a las doce menos diez. Es una zona de grandes chalets y pequeños edificios de oficinas al norte de Barcelona. Como nos sobran diez minutos nos tomamos una coca-cola: llevamos despiertos desde las cuatro de la mañana para coger el vuelo, hace un día espléndido y da gusto estar en la calle. El edificio es lo que un arquitecto denominaría arqueología industrial, probablemente un antiguo taller textil remodelado en su interior pero que mantiene su aspecto exterior de fábrica. Es de color oscuro, con un gran portón y una cristalera enorme encima. Se lo reparten dos empresas, la de Segarra es la parte posterior del edificio.
Entramos y baja a los cinco minutos Batievsky. Es el coautor de la campaña del “Be water” de BMW. Nos dice que a Toni le han puesto una reunión importante por lo que no podrá bajar hasta dentro de un buen rato. Habíamos quedado con ambos a las doce para separarnos y entrevistar cada uno a uno, pero entramos los dos con Allan en una sala de reuniones. Los tubos de ventilación están a la vista y emiten un zumbido constante, además hay eco, por lo que nos vamos a una sala de reunión más pequeña, de paredes de cristal. hay menos ruido pero la reunión de creativos que hay en la sala de al lado resulta a veces muy ruidosa.
Su aspecto es juvenil, camisa de hilo negra, barba de una semana, gafas de pasta azules muy modernas, pelo corto y bien cuidado. Lleva unos pantalones negros un poco caidos y unas zapatillas camper muy modernas. Muy simpático, leve acento del cono sur (es chileno). Se nota que es creativo por las respuestas, rápidas e ingeniosas. Sonríe mucho.
Cuando acabamos va a buscar a Toni Segarra. Es uno de los grandes de la publicidad en España. Para muchos, el mejor. Tiene poco tiempo. Bastante calvo, se deja el pelo que le queda un poco largo, barba tupida y también canosa que se alarga un poco en la zona de la perilla. Camiseta negra con el logotipo de una agencia de publicidad de nombre vasco. No tiene ni puta idea de cuál va a ser el futuro de la publicidad, aunque tiene claro que irá muy unido al del “sistema”: somos la vanguardia del sistema capitalista, el engrase del engranaje productivo (dice sin mucho entusiasmo)... y cuando caiga el capitalismo seremos los primeros en caer.

Entrevista Eduardo García Matilla

Haciendo esquina con la Calle de la Reina está la empresa de asesoría tecnológica de García Matilla. Quedamos a las once, el viernes pasado. Es un edificio de oficinas antiguo aunque reformado. Al subir a la sexta planta te recibe una secretaria: vienes a ver a Eduardo, ¿verdad? Me acompaña a una sala que está al lado contrario (si esto era el 6ºB, vamos como al 6ºA, pasando de nuevo frente a los ascensores.
La sala es cuadrada, la luz está apagada y va a permanecer así. Una mesa de reuniones octogonal con sillas para diez personas deja poco espacio libre. Las paredes están desnudas y hay un proyector de vídeo en el techo y una pizarra de estas de caballete, como las que hay en el Máster. Una ventana ilumina la estancia, aunque está nublado y no entra precisamente mucha luz.
Eduardo entra sonriente, trajeado y encorbatado. Lo primero que me dijo cuando hablé con él por teléfono fue: “Si empiezas llamándome de usted, ya empezamos mal”. Así que le tuteo. A cada pregunta responde con todo un discurso de diez minutos. Dice que las agencias de publicidad y las de medios van muy por detrás de los avances tecnológicos, que son muy lentas al adaptarse a ellos, que son reacias a cualquier cambio... “En realidad son muy reaccionarias, tratan de utilizar las fórmulas que les han funcionado hasta ahora y sólo se adaptan a las nuevas tecnologías cuando no les queda más remedio (...) Somos empresas pequeñas, como esta, de 29 trabajadores, las que tenemos que ir abriendo camino”.
Al final me da un abrazo muy fuerte para Carlos y para Macu y me dice que somos nosotros los que tenemos que buscar nuevas formas de expresión en los medios. Aunque me dice que cuando entre en la Ser o en El País entre “hablando de usted”, observando y sin querer hacer revoluciones, que ya habrá tiempo. Me despido: “Empezaste llamándome de usted y acabas igual, te he debido dar la impresión de ser un señor muy mayor”. Para nada, pero sí, un señor.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Ambiente de entrevista a Angel Ybañez

Angel Ybañez es el presidente de Betty Byte, una empresa que se dedica a la publicidad en uno de sus formatos más novedosos, el Advertainment.
A pesar de lo que pueda parecer en una empresa que se dedica a trabajar con nuevas tecnologías, las instalaciones que Betty Byte tiene en la calle Serrano no son precisamente modernas. El edificio, situado al lado del museo arqueológico, es antiguo sin parecer viejo. Las inmensas y pesadas puertas del portal se abren al sonido del portero automático, y entras en un descansillo enorme donde el aire es más frío que en el exterior debido al marmóreo suelo y a las paredes de piedra. El ascensor, parece tan antiguo como la escalera y su edad se hace patente en su velocidad. Al llegar a la quinta planta, Fernando, el jefe de prensa, me espera en la puerta y cruzamos el hall hasta una sala de reuniones, donde el alto techo y el suelo de madera hacen que las pisadas resuenen en el aire más de lo debido. Tras la entrevista, pude comprobar que el eco también hace acto de presencia en la grabación. Tras charlar un momento con Fernando llega por fin Angel, con cara de atareado. Ha tenido que retrasar una comida para poder tener esta entrevista y se le ve un poco agobiado. Nos sentamos y me mira firmemente, con seguidad. Sólo una simple pregunta (¿en qué consiste el advergaming?) hace que dispare un discurso que, si bien no permite distracciones, resulta didáctico y entretenido. Explica las cosas poniendo continuos ejemplos que hacen que los entresijos del advertainment (que engloba al advergaming) parezcan sencillos, claros y despejados pasillos. Comienza diciendo: "el advertainment no es más que la unión entre la publicidad y el entretenimiento. Procuramos que la gente disfrute recibiendo la publicidad, que no se pongan a la defensiva diciendo "a ver qué me intentan vender ahora", como ocurre con un bloque publicitario en televisión". No afirma que este sistema, el cual sí ve como el futuro de la publicidad, vaya a desbancar al resto de los medios publicitarios, sino que dice que lo que debería de ocurrir es que confluyeran todos de manera que la recepción de publicidad se le haga más agradable al consumidor. De todos modos sí que afirma que actualmente la publicidad en televisión no funciona como debería. Hay demasiados anuncios y al final no te quedas con ninguno. Cuando habla se nota que le gusta lo que dice. La media hora que taníamos concertada se convierte en 40 minutos en Mini Disc y otros cinco off the record. Me despido de él y Fernando, con el director de comunicaiones, me acompañan hasta la puerta. Seguimos hablando y se muestran interesados por cómo los localizé. Se lo explico y me preguntan qué tal es el master. Qedamos en que me mandarán cifras y datos acerca de la situación de mercado en su campo y nos despedimos finalmente ya en el antiguo ascensor.
Muchas gracias, Angel, por haberme hecho un hueco.

Ambiente entrevista a Concha Wert

La entrevista se realizó en una sala con grandes mesas a modo de taller. Esa sala es la extensión de un viejo patio que ha sido acristalado y aprovechado para su uso. La oficina del club de creativos se encuentra en la calle de La Palma, junto a la plaza de Tribunal. La calle estaba en obras y el ruido era insoportable.
Concha nos recibe con una sonrisa y hace parar las obras que se realizaban en la fachada contigua para poder realizar la entrevista sin distracciones.
En todo momento se muestra entusiasmada al hablar de su mundo, la publicidad. Cada vez que contaba algo sobre sus virtudes o posibilidades se le iluminaban sus ojos azules.
Sin embargo, se mostraba cohibida a la hora de hablar de ejemplos concretos, de marcas o de nombres propios. Respeta mucho a todos los profesionales del sector y dice mantener una muy buena relación con muchos, por lo que evade “mojarse” por si algún comentario sin intención trascendiese y fuese mal interpretado o diese la sensación de que desmereciese a alguien, directa o indirectamente.
Sin embargo, y con el micrófono apagado, Concha expresó su debilidad por las actuales campañas de Renault, toda una muestra de humor e ingenio.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Ambiente de la entrevista a García Vizcaíno

La agencia, Sra. Rushmore, está en la octava planta del número 33 de Gran Vía. Nada más abrir se encuentra una joven secretaria y a la izquierda se puede ver una sala llena de papeles y una bandeja con Smacks, miel, unas tazas y varias botellas de alcohol negro. Enfrente se encuentra la sala de reuniones: un antiguo salón de dos puertas con techos altísimos. Las paredes están decoradas con papel, con un dibujo clásico en granate. Frente a las puertas hay tres enormes ventanales tapados por unas cortinas rojas muy gruesas y que llegan hasta el suelo. Del techo cuelgan tres lámparas semicirculares rojas, con un enorme bombillote, que tienen un aspecto de finales de los 70. La sala está presidida por un retrato de la imagen de la agencia, una simpática viejecita pelirroja, con pinta de anglosajona. Justo al lado de la imagen hay una televisión, con un dvd y un aparato del canal satélite.
Miguel García Vizcaíno es joven, lleva coleta y una tupida barba que no se le junta con las patillas por capricho de la naturaleza. Viste vaqueros, una camisa sin botones, rollo post-hippie. En la muñeca izquierda luce un enorme reloj, con una generosa esfera, unida a una correa de cuero muy ancha, de entre 5 y 10 centímetros. En ambas manos lleva pulseritas finas, la mayoría hechas con cuero, aunque destaca una hecha con hilos, probablemente tejida por su hija pequeña.